Punto 9. Las tipologias constructivas

PUNTO 9. LAS TIPOLOGIAS CONSTRUCTIVAS

Las diferentes fases de ocupación del Castellot, con sus precisiones de tipo cronológico, se han podido determinar siguiendo la metodología de excavación arqueológica y de análisis y estudio exhaustivo de los materiales que se recuperan y documentan.

De esta manera, en cada fase de ocupación se siguen unas técnicas constructivas que no siempre coinciden con las procedentes y/o posteriores. Así, y para lo que hace a la construcción de los muros, se observa como a cada periodo histórico (ceretano, ibero-romano y medieval) fueron construidos siguiendo una técnica diferente. A pesar que siempre son hechos con argamasa de tierra y rocalla, con unos revestimientos exteriores de argila, en cada momento presentan unas características particulares que nos permiten distinguirlos rápidamente.

  • Los muros ceretanos (siglo IV-III aC). Son hechos a partir de un doble paramento de bloques de piedra calcaría de formato mediano, y el interior relleno con una mezcla de pequeños guijarros y tierra. Las paredes de las casas acostumbran a tener unos espesores de entre 75 y 85 centímetros, excepto los tabiques, de solo 45 centímetros, por el contrario, las paredes de fortificación tienen grosores de entre 1,5 y 1,7m.
  • Los muros republicanos (siglo II-I aC). Presentan mucha más losa de pizarra en su composición. Las paredes de las casas tienen un grosor de entre 45 y 60 centímetros y son hechos a partir de una mezcla de bloques de piedra y losas. Asimismo las paredes de fortificación, como son las torres o el cuerpo de guardia, presentan un doble paramento echo mayoritariamente con losas de pizarra colocadas horizontalmente y ligadas con barro con un relleno de guijarros, lositas y tierra en el interior. Los grosores oscilan entre los 1,2 y los 1,5metros.
  • Los muros medievales (siglo X-XIII) son hechos a partir de una primera base de grandes bloques de piedra encima de la cual se dispone un doble paramento en opus spicatum, una técnica consistente en la disposición en hileras de bloques de piedra colocados en seco y de lado, ligeramente inclinados y de forma sucesiva. Las hileras van alterando la orientación de los bloques, de tal manera que visualmente recuerda la imagen de una espiga o de una espina de pescado. En este caso se utilizan bloques de piedra larga de formato mediano, combinadas con losas de pizarra. El interior también es relleno con rocalla y tierra.