Punto 2. La entrada monumental

  1. La entrada monumental

A mediados del siglo II aC, todo un seguido de reformas cambiaron completamente la fisionomía del antiguo asentamiento ceretano. Una de estas, i tal vez la más monumental, fue el cambio de acceso al poblado, con la construcción de una gran entrada fortificada situada a la parte central de la muralla, esto llevo a que se cerrara la antigua entrada lateral. La obra provocó el tener que deshacer algunas casas ceretanas, i unos 25 metros de muralla, y la construcción del nuevo acceso, flanqueado por 2 torres de planta cuadrangular i un cuerpo de guardia adosado en una de ellas. A parte de defensar mejor el poblado, esta nueva entrada es deviene la expresión de la nueva realidad política, militar y económica echa por la administración romana, multiplicando la carga simbólica que ya tenía el antiguo asentamiento. Asimismo en la misma puerta monumental también se observa la voluntad de cooperación y de sincretismo con la comunidad ceretana, con rituales fundacionales que siguen los patrones litúrgicos propios del mundo ibérico.

Las nuevas estructuras defensivas se vistieron con técnicas y materiales de tradición local, utilizando en gran parte las losas de pizarra colocadas horizontalmente, y también algunos bloques de piedra, todo ligado con tierra y barro. Las construcciones utilizaron mesuras de superficie basadas en la “pértica” y sus múltiples. La pértica era una unidad de mesura romana que equivalía a 10 pies romanos (29,6 cm en la actualidad), y por lo tanto 2.93 metros de longitud. Su utilización generalizada en la mayoría de nuevas edificaciones nos indica la existencia de una planificación en las reformas siguiendo los criterios constructivos romanos.

El acceso consiste en una apertura de una pértica de ancho con la puerta a doble batiente colocada en la parte interna de los muros. Una vez dentro, un amplio corredor en el centro del poblado. Justo en la parte interna de la puerta, a la derecha, se construyó un pozo en semicírculo, seguramente con fines rituales, heredando el simbolismo cultural que ya tenía la entrada en el pueblo ceretano.

Dos torres cuadrangulares flanquean la entrada y sobresalen respeto al trazado de la muralla. Tienen un ancho interno de una pértica (2.95m) y externa de dos pértica (5.9m). Seguramente la circulación se realizaría sobre un nivel más elevado, coincidiendo con el paso de ronda de la muralla, y es probable que su altura superara los 6 metros.

 

Imágenes: planta Hipótesis Entrada, Torres, remarcado en color rojo

Ilustración en color: Perspectiva axonometrica desde el exterior de la entrada, las dos torres de flanqueo y el cuerpo de guardia.